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1. Examen al tacto.
- Elementos que se pueden identificar al tocar la pieza:
Ensamble de las monedas bimetálicas
- En las monedas bimetálicas de 1, 2, 5, 10 y 100 pesos, el ensamble del arillo es prácticamente perfecto, por lo que al tacto no se percibe ningún borde en la unión de ambas partes.
Canto
- El canto de las monedas puede ser liso, estriado o estriado discontinuo. Si presenta rebabas, u otras irregularidades, puede tratarse de una moneda imitada.

Textura
- Una moneda debe presentar una textura lisa, en caso de sentirse resbalosa o jabonosa, podría tratarse de una pieza fundida, y consecuentemente, de una imitación.
2. Examen visual.
- Elementos que se pueden identificar a simple vista:
Color
- En la moneda, el color es característico y único para cada aleación y está dado por los metales que la componen. El color se fija cuando se funden los metales, y permanece sin cambios durante toda la vida de la moneda. Las monedas mexicanas no cuentan con ningún tipo de recubrimiento, ni tienen chapa metálica o pintura sobrepuesta, por lo tanto, no se decoloran.
Brillo
- El brillo se obtiene durante la acuñación de la moneda y, al igual que el color, es característico para cada aleación.
Lisura
- La superficie libre de grabado de las monedas debe ser lisa, uniforme y sin porosidades.
Desgaste
- El desgaste de las monedas por el uso cotidiano es irregular, por ello, si se observa una moneda con un "desgaste" homogéneo, o falta de nitidez general en el grabado, puede tratarse de una imitación.
3. Examen comparativo.
- En caso de dudar de la autenticidad de una moneda, compárela en su peso, diámetro y espesor, con otra que tenga la seguridad de que es auténtica. Cualquier diferencia perceptible en el peso, en el diámetro o en el espesor, puede indicar que se trata de una imitación.
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